¿Cómo ahorrar energía en casa en invierno? Consejos útiles

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¿Cómo ahorrar energía en casa en invierno? Consejos útiles

Implementar técnicas con el foco puesto en cómo ahorrar energía en casa en invierno puede suponerte un ingreso económico extra mensual nada despreciable gracias al menor consumo energético. Sin embargo, existen otros ahorros y ventajas indirectas que también deberías tener en consideración.

De las posibilidades de ahorro de energía en el hogar más habituales que existen queremos hablarte en este artículo, pero también de cómo reducir gastos, evitar problemas y minimizar riesgos cada mes.

Y si lo que quieres es aprender a ahorrar en otras estaciones del año, te proponemos las siguientes lecturas:

Ideas para ahorrar energía en verano

Consejos para ahorrar energía en Navidades

 

 ¿Por qué ahorrar energía no es solo cuestión de dinero?

Partimos de que conseguir que la temperatura exterior sea cálida es algo que se escapa a tu control, por lo que las únicas medidas posibles que vas a poder tomar tendrán como punto de partida el interior de tu propio hogar. Y ojo, porque no nos estamos refiriendo solo a encender calefacciones o chimeneas.

A todos nos gusta estar calentitos en casa cuando hace frío, de ahí que el ahorro doméstico de energía muchas veces se relaciona con una pérdida de confort pero, en realidad, esta creencia implica otro tipo de problemas.

Muchas personas interpretan la ventilación de sus viviendas como una forma de dejar que se escape el calor y como un factor de riesgo de sufrir más resfriados por el frío. Sin embargo, lo que no valoran es que ventilar durante el tiempo justo una vivienda en invierno supone no solo una renovación necesaria del aire interior, sino también una forma de controlar la humedad en el ambiente y de evitar las condensaciones.

Mantener el aire frío en la calle y el calor en el interior de la casa es la principal causa para que la humedad se instale en el hogar y ponga en riesgo la salud de las personas que habitan en él.

Teniendo todo esto en cuenta, ¿hay alguna forma de encontrar un equilibrio entre mantener el confort que da la temperatura, asegurar la calidad del aire interior y al mismo tiempo ahorrar energía en casa en invierno?

La respuesta es sí, hay formas de conseguirlo o al menos de atenuar en gran medida algunos de los factores de influencia.

 10 consejos para ahorrar energía en casa en invierno

Una vez que ya tienes claro el alcance del tema, vamos con los consejos que te ayudarán a conseguir ese equilibrio del que te hablábamos en el punto anterior.

Aquí te mostramos los 10 consejos para ahorrar energía en casa en invierno que consideramos fundamentales:

  1. Controla el termostato.
  2. Programa la calefacción.
  3. Controla la humedad.
  4. No obstaculices las salidas de las fuentes de calor.
  5. Pon cortinas y utiliza las persianas.
  6. Mantén las puertas cerradas.
  7. Sella puertas y ventanas para evitar fugas de calor.
  8. Aprovecha la luz del día para ciertas actividades domésticas.
  9. Muévete y no pases largo tiempo parado.
  10. Cocina de una vez y de forma inteligente.

Controla el termostato.

Programa la calefacción.

Controla la humedad.

No obstaculices las salidas de las fuentes de calor.

Pon cortinas y utiliza las persianas.

Mantén las puertas cerradas.

Sella puertas y ventanas para evitar fugas de calor.

Aprovecha la luz del día para ciertas actividades domésticas.

Muévete y no pases largo tiempo parado.

Cocina de una vez y de forma inteligente.

Vamos a verlas con más detenimiento para que las aproveches al máximo.

 Controla el termostato

Calentar una casa de forma eficiente implica mantener el termostato a una temperatura razonable. Esta afirmación puede parecer una obviedad pero dime, ¿Cuántas veces has escuchado decir a alguien eso de que está en casa en invierno en manga corta porque ha programado una temperatura de 25º en su sistema de calefacción?

Pues bien, una forma muy sencilla de ahorrar energía y ser responsables con el medioambiente pasa por que te pongas un poco más de ropa. No se trata de estar con abrigo en casa pero tampoco en manga corta o abriendo ventanas.

Esto te va a permitir ajustar el termostato a una temperatura razonable como pueden ser los 20º durante el día. Al mismo tiempo, otras dos buenas recomendaciones son: bajar el termostato por la noche o cuando no estés en casa, bien porque estás trabajando o porque estás de fuera de la vivienda por vacaciones o de fin de semana.

 Programa la calefacción

Invertir en un termostato programable de calefacción no supone un desembolso excesivamente caro y te permite programar de manera efectiva las horas de uso de tu calefacción en función del día y de la hora.

En relación a esto, no será lo mismo la programación de lunes a viernes donde, presumiblemente, estarás trabajando fuera de casa, que la programación de un sábado o de un domingo que es cuando, a priori, más tiempo pasas en casa.

Asimismo, si un fin de semana o algún día entre semana no vas a estar en el hogar, lo más razonable para ahorrar energía sea apagar la calefacción o ajustar la temperatura máxima a un nivel más bajo.

Controla la humedad

Ya te hemos hablado en este artículo de la relación entre una ventilación inadecuada y la aparición de condensación junto a sus consecuencias, pero también tenemos que contarte que el uso de calefacciones puede resecar considerablemente el ambiente.

Mantener el porcentaje de humedad en tu vivienda entre el 40% y el 50% es lo recomendable según la Instrucción Técnica IT.1 del RITE para temperaturas interiores y en invierno.

Ayudándote de un higrómetro digital podrás saber en todo momento si el porcentaje de humedad relativa es el adecuado a la temperatura que disfrutas en la vivienda, de forma que no corras riesgo de condensación pero tampoco te expongas a los problemas asociados a una mala calidad del aire interior.

 No obstaculices la salida de las fuentes de calor

El ejemplo más común suele ser el del sofá situado justo delante del radiador de la calefacción en el salón.

No obstaculizar los flujos de aire procedentes de las fuentes de calor es otra manera de ahorrar energía, o mejor dicho, de optimizar la distribución del calor procedente de distintas fuentes para conseguir una climatización responsable.

En el mismo sentido, es importante que las fuentes de calor no acumulen polvo ni residuos en sus salidas. Unos radiadores limpios son unos radiadores más eficientes, esto sin tener en cuenta que esta acción ayudará a que la calidad del aire que respiras en casa sea mejor.

 Pon cortinas y utiliza las persianas

Te damos esta recomendación no porque tengamos comisión con alguna tienda de decoración, sino porque está comprobado que las estancias que cuentan con cortinas pierden menos calor que aquellas que no las tienen.

La barrera que este tipo de elementos crea con la ventana permite que la fuga de calor sea menor.

En el mismo sentido que las cortinas atrapan el calor, las persianas se erigen como muros de contención entre el frío exterior y el interior de la vivienda a través de la ventana.

 Mantén las puertas cerradas

Si no usas una habitación, tenerla abierta en invierno es una mala costumbre que solo te ayuda a desperdiciar energía.

La razón es lógica, el aire frío de una habitación que no se usa se cuela al resto de habitaciones si no encuentra un obstáculo que la pare y que en este caso es la puerta.

Otra solución eficaz es que apagues o bajes la temperatura de los radiadores de las habitaciones que no usas de forma que las mantengas templadas pero sin que emitan un exceso de energía innecesario.

 Sella puertas y ventanas para evitar fugas de calor

Los burletes para puertas y ventanas son grandes aliados tanto para detener las fugas de calor como para impedir la entrada de aire frío en la vivienda.

En los casos en que tengas grietas en las ventanas o en las puertas de acceso al exterior, puedes servirte de masilla de silicona para sellarlas y evitar que entre por ellas tanto el frío como el agua cuando llueve. De esta sencilla forma, lograrás aislar tu hogar y preservar la temperatura del interior del mismo.

 Aprovecha la luz del día para ciertas actividades domésticas

No puedes luchar contra el menor número de horas de luz que hay en invierno, pero lo que sí puedes hacer es optimizar los tiempos en que realizas ciertas actividades domésticas.

Asimismo, abre las persianas y corre las cortinas en aquellas ventanas a las que les da el sol, pero ojo mantén las ventanas cerradas para que el astro rey pegue en ellas y cree una especie de efecto invernadero.

 Muévete y no pases largo tiempo parado

Quedarte quieto estudiando, trabajando o viendo la televisión durante horas es sinónimo de quedarte helado. Alterna estas acciones con tandas de ejercicio que te ayuden a entrar en calor.

 Cocina de una vez y de forma inteligente

El Batch Cooking, que no es otra cosa que concentrar los tiempos dedicados a preparar las comidas de toda la semana en un solo día, no solo es una forma de optimizar tu tiempo, sino también de ahorrar energía.

La razón, si lo piensas, es lógica. Con esta técnica no enciendes y apagas la cocina numerosas veces, sino que mantienes y aprovechas el calor entre distintas preparaciones consiguiendo un menor consumo de energía eléctrica que puede ser significativo.

Otra forma sencilla de ahorrar energía en invierno cuando cocinas pasa por usar el microondas en detrimento del horno. Este electrodoméstico, por muy eficiente que sea, siempre requiere de un mayor consumo eléctrico.

En Reale Seguros, además de ayudarte a ahorrar también nos preocupamos por tu tranquilidad y por ponerte fácil los trámites que tengas que realizar con nosotros.

Entre las medidas que hemos diseñado para lograrlo, contamos con una calculadora del seguro de hogar con la cual podrás saber en unos pocos minutos el importe del seguro que mejor dé respuesta a tus necesidades.

Asimismo contamos con una red de oficinas en la que nuestros agentes especializados estarán encantados de dar respuesta a tus preguntas y resolver todas las posibles dudas que te surjan. No dejes de contactarnos.