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Consejos para comprar una moto de segunda mano

16 Feb 21

Son muchas las razones que acreditan que no es lo mismo adquirir una moto usada que una nueva. Por ello, y tomando como referencia nuestra propia experiencia, queremos recomendarte que leas hasta el final nuestros consejos para comprar una moto de segunda mano.

Este artículo te interesa si:

  • Eres un apasionado de los vehículos de dos ruedas.

  • Estás pensando en comprar o cambiar de moto.

  • Necesitas ampliar información sobre qué tener en cuenta a la hora de comprar una moto de segunda mano.

  • Quieres saber cómo revisar una moto usada para evitar sorpresas desagradables.

Además, recuerda que el primer paso para ganar tranquilidad es contar con un seguro de moto que te cubra de posibles riesgos en caso de siniestro y es la mejor forma de evitar una multa por circular sin seguro que como ya sabrás es obligatorio por Ley.

En este artículo encontrarás todo lo que necesitas saber:

10 consejos para comprar una moto de segunda mano

A continuación te compartimos nuestra lista de sugerencias para comprar y revisar una moto usada:

  1. Revisa la documentación.

  2. Solicita un informe del estado del vehículo.

  3. Comprueba presencialmente el estado general.

  4. Chequea el estado de la carrocería.

  5. Comprueba el kilometraje.

  6. Atención especial a neumáticos y frenos.

  7. Pide el libro de mantenimiento.

  8. Asegúrate de la homologación de los cambios realizados.

  9. Prueba la moto antes de comprar.

  10. Madura tu decisión y no caigas en compras impulsivas y emocionales.

Y ahora vamos a entrar en detalles una a una para que no te quede ninguna duda.

1.  Revisa la documentación

Toda la documentación obligatoria del vehículo debe estar en regla. Sin duda, esta es la mejor manera para que te evites de problemas a la hora de hacer el cambio de titularidad.

Todos los datos de identidad de la propiedad deben coincidir con quien realiza la venta en última instancia, tanto si es en nombre propio como si es mediante autorización a un representante legal.

Es importantísimo que el número de matrícula y el número de chasis que aparecen en la documentación sean los mismos que los que tiene la moto. En caso de no ser así, puedes tener serios problemas si la policía te pide la documentación en algún momento o cuando tengas que pasar la ITV.

2.  Solicita un informe del estado del vehículo

Este informe lo puedes pedir a la DGT tanto de forma presencial como telemáticamente. Puedes acceder a esta segunda opción desde este enlace.

Al solicitar el informe de estado lo que haces es asegurarte, entre otras cosas, de que no es una moto robada, no ha tenido o tiene embargos y no tiene multas pendientes.

También tendrás información extra sobre el número de propietarios que ha tenido la motocicleta y sobre los problemas que se han detectado en cada una de las revisiones en la ITV (Inspección Técnica de Vehículos).

3.  Comprueba presencialmente el estado general

Estás en todo tu derecho de pedir al propietario que te permita ver la moto.

Es más, te recomendamos que lo hagas a la luz del día y que nunca cierres una compra basándote exclusivamente en fotos o vídeos del vehículo.

También debes pedir al propietario que te permita arrancar la moto y desconfía si te pone la más mínima pega para realizar esta acción o para verla a la luz del día.

No te cortes a la hora de preguntarle desde hace cuánto tiene la moto, si la compró de primera mano o ya era una moto usada, cuántos kilómetros hace al año, para qué la utiliza principalmente, dónde la guarda, por qué la quiere vender, etcétera. Haz tantas preguntas como consideres oportunas.

Un importante consejo antes de comprar una moto de segunda mano es examinar con detenimiento partes fundamentales como el carenado. No detectar que tiene problemas puede suponer un gran y caro disgusto en modo de factura de reparación.

También revisa las pantallas protectoras, las cúpulas o los colines, comprueba que no tengan rayaduras, desconchones o roturas que incluso de ser pequeñas pueden suponerte un extra de gasto de reparación.

4.  Chequea el estado de la carrocería

Es muy difícil que el estado de la carrocería sea perfecto al 100%, de hecho, puede que un par de arañazos no sean relevantes pero a lo que sí debes darle relevancia es a aquellos elementos de la carrocería que, de no estar en buen estado, acaben siendo una tortura por ruidos, roturas o emisiones de gases inadecuadas.

5.  Comprueba el kilometraje

Si el cable del cuentakilómetros está roto o suelto ya tienes un argumento para desconfiar de quien te está ofreciendo la moto.

Como -si no eres un profesional- una manipulación del tacómetro no es tan fácil de detectar como lo ya comentado con el cable del cuentakilómetros, trata de cotejar que el estado de otros elementos como el cuadro, el asiento, los neumáticos o los frenos se corresponden con el kilometraje y con la información de kilómetros anuales que ya te ha dado el vendedor.

Comprobar si existen restos de óxido en el chasis o en los tubos de escape es una buena forma de revisar una moto de segunda mano a efectos de analizar su kilometraje y su uso real.

6.  Atención especial a neumáticos y frenos

Ya hemos mencionado en este artículo que hay elementos de la moto susceptibles de un chequeo más exhaustivo.

Los neumáticos de una moto deben contar con una profundidad de dibujo en su banda de rodadura de al mínimo 1,6 mm.

Por lo que respecta a los frenos, no dejes sin comprobar el estado de los discos y las pastillas.

7.  Pide el libro de mantenimiento

Si una moto ha estado bien cuidada -en principio- puede ofrecer más garantías y menos riesgos de reparaciones.

Por eso cuando te planteas cómo revisar tu moto de segunda mano es fundamental que tengas acceso al historial de mantenimiento que ha tenido el vehículo que vas a comprar.

En el libro de revisiones puedes comprobar algunas de las acciones de mantenimiento que se le han practicado, así como el kilometraje que ha tenido en los años anteriores a la compra.

Trata de conseguir que el vendedor te entregue copia de las facturas de reparación y revisiones realizadas. Por ejemplo, el cambio de aceite periódico es fundamental y será uno de los aspectos que se refleje en esas facturas o anotaciones del libro de mantenimiento.

8.  Asegúrate de la homologación de los cambios realizados

Algunos tipos de motos son altamente susceptibles de ser tuneados, es más, hay motos que llevan implícito en su esencia que se les cambien ciertos elementos originales por otros que les confieren una “personalidad” propia.

En estos casos, es fundamental que los elementos originales hayan sido sustituidos por otros con homologación oficial y que esto quede debidamente acreditado en la ficha técnica de las modificaciones realizadas.

Esta es la mejor forma de asegurarte de que no vas a tener problemas en un futuro con las autoridades o a la hora de pasar la correspondiente revisión en la ITV.

9.   Madura tu decisión y no caigas en compras impulsivas y emocionales

Nos ponemos en tu caso y sabemos que las ganas que tienes de comprar una moto usada son enormes pero es nuestra obligación moral recomendarte que evites hacer una compra impulsiva y arriesgada.

Piensa que de que tu decisión sea la correcta depende que el disfrute de tu moto de segunda mano sea el máximo.

O dicho de otro modo menos positivo, tomar una decisión incorrecta puede amargarte este momento especial de verte subido y rodando en carretera con el vehículo de tus sueños.

Por lo general, los chollos no existen y a la hora de comprar motos usadas esta máxima también aplica.

Quizás sea preferible que lo pienses bien y pagues un poco más por una moto que acredite estar en buen estado a que te dejes obnubilar por una oferta barata.

Seguro que no eres ajeno a que el mercado está plagado de atractivas ofertas gancho que a priori parecen cumplir al 100% tus expectativas pero que, en realidad, esconden desagradables y caras sorpresas.

10.    Prueba la moto antes de comprar

Llegamos a nuestro consejo estrella al comprar una moto de segunda mano, que no podía ser otro que recomendarte que no cierres la operación de compraventa sin antes probar la moto.

Es lógico que el propietario no se fíe de ti y piense que te puedes escapar con la motocicleta -no sería el primer caso-, pero puedes anular sus reticencias proponiéndole que vaya de paquete o incluso que él conduzca y tú seas el pasajero.

No se nos ocurre -de hecho no existe- una mejor forma de comprobar el verdadero comportamiento del vehículo: ausencia de ruidos extraños, buen funcionamiento de frenos, acelerador, amortiguadores, etcétera.

Por último, no queremos acabar este artículo sin comentarte que en Reale contamos con un seguro de moto a terceros que te puede interesar. Puedes calcular directamente el presupuesto o contactar con nosotros para que uno de nuestros agentes te ayude con la oferta más acorde a tus necesidades.