Conducción preventiva: qué es y técnicas

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Publicado el 18/12/2024

Conducción preventiva: qué es y técnicas

La conducción preventiva refuerza la seguridad en carretera, pues es una estrategia al volante que permite a los conductores prevenir accidentes de tráfico.

La observación, la distancia de seguridad, el respeto de la velocidad máxima y la anticipación son algunas de las medidas que puedes adoptar para evitar un siniestro.

En los siguientes apartados vamos a desarrollar el concepto de conducción preventiva, desde su definición a sus técnicas y sus principios.

¿Qué es la conducción preventiva?

La conducción preventiva es un conjunto de técnicas orientadas a prevenir accidentes y situaciones que pueden entrañar un peligro considerando la propia conducción, la de los demás conductores y otros factores como la climatología y el estado de la carretera.

Una de las máximas habilidades que se pueden adquirir incorporando esta estrategia de conducción es la adaptabilidad a las condiciones cambiantes a las que puedes verte expuesto en la carretera. Por ejemplo, frenar antes de chocar contra un vehículo siniestrado o maniobrar con seguridad para evitar un obstáculo repentino.

En tales circunstancias, el respeto de las normas de seguridad, señalizar convenientemente las maniobras que vayas a realizar o respetar los límites de velocidad establecidos son pilares de la conducción preventiva en el coche.

Técnicas de conducción preventiva

Las técnicas de conducción preventiva forman parte de una conducta centrada en limitar la probabilidad de situaciones de riesgo que puedan desembocar en accidentes, como acabamos de comentarte.

Comprenden una serie de pautas que van desde la simple observación de la vía a la anticipación de los movimientos de otros conductores o de los peatones.

Te enumeramos las más relevantes en los puntos sucesivos.

Permanecer atento y evitar distracciones

Puede parecer una obviedad, pero centrar la atención en la conducción manteniendo la vista a cierta distancia te va a proporcionar una gran ventaja anticipativa.

Rastrea las condiciones de la vía por la que circules y sírvete de los retrovisores regularmente, girando ligeramente la cabeza hacia la zona que lo necesites cuando proceda, sobre todo antes de realizar cualquier tipo de maniobra.

Permanece atento a los detectores de ángulos muertos que tengas instalados en tu vehículo o sistemas de monitoreo de puntos muertos que puede incluir tu coche y que se integran en lo que se conoce como sistemas ADAS de asistencia a la conducción.

Obviamente, debes limitar los estímulos que puedan distraerte. Por ejemplo, consulta el GPS estrictamente lo necesario (prográmalo antes de iniciar el trayecto), no manipules la radio en marcha, detente para comer y beber en un lugar seguro, y evita el uso del móvil.

Asimismo, refuerza tu atención en las maniobras que son más peligrosas como los adelantamientos, incorporaciones a las glorietas y rotondas, zona de peatones, zonas en obras, salida de vehículos, etc.

Respeto de la distancia de seguridad

Para evitar un accidente necesitas tiempo para reaccionar y sin distancia de seguridad no lo vas a tener en caso de emergencia.

Calcúlala considerando que debes situarte a una distancia del vehículo que tienes delante que te permita frenar sin peligro en el caso de que este se detenga de manera brusca e inesperada, teniendo en cuenta las condiciones de adherencia de la carretera y frenado.

Una regla que puedes aplicar es la de 2 segundos, es decir, mantener una distancia equivalente a 2 segundos antes de llegar al vehículo de delante. En condiciones de baja adherencia puedes ampliarla a 3 o más segundos, según el caso.

Siguiendo las indicaciones del artículo 54 del Reglamento de la Circulación, en el caso de los vehículos que excedan los 3.500 kg de Masa Máxima Autorizada (MMA) o los 10 metros de longitud, la distancia de seguridad sí viene establecida.

Esta ha de ser de 50 metros siempre que no se encuentre en un poblado, en vías de más de un carril en el mismo sentido, o cuando la circulación no permita el adelantamiento.

Cumplir con los límites de velocidad

Los límites de seguridad se establecen analizando las condiciones de la carretera, cruces, zonas transitadas por peatones, zonas de obras, calidad del pavimento, puntos de peligrosidad como cruces, desniveles, etc. Respetarlos resulta primordial para una conducción preventiva.

Más allá del respeto de la señalización al respecto, es necesario que adaptes la velocidad a la densidad del tráfico, a las condiciones meteorológicas o cualquier otra circunstancia anómala.

No obstaculizar los dispositivos de seguridad

Los vehículos cuentan con sistemas de seguridad cada vez más avanzados. Su objetivo es mantener la seguridad de los integrantes del vehículo, pero su éxito a la hora de activarse se encuentra supeditado a que se utilicen de manera conveniente y no se bloqueen.

Hacer un buen uso de ellos forma parte también de la conducción preventiva.

De modo que, abróchate el cinturón en cada trayecto, por corto que sea, no obstaculices la zona de los airbags, y sujeta adecuadamente tu carga.

Esto te va a permitir evitar el efecto elefante por el que un objeto, persona o animal que viaja en un vehículo sin sujeción puede convertirse en un proyectil peligrosísimo.

Utilizar la información de manera proactiva

Permanecer informado sobre las condiciones climáticas, el estado de la carretera, o el propio trayecto que has de recorrer es otra manera de reducir la probabilidad de sufrir un accidente.

Así las cosas, prevé tu recorrido, infórmate de trayectos alternativos si hay atascos, evita circular cuando las condiciones climáticas son adversas, y, por supuesto, sal con tiempo suficiente para no desesperarte. Como reza el dicho “vísteme despacio que tengo prisa”, y en la conducción las prisas pueden acarrear graves consecuencias.

Además, te va a ayudar a reducir las situaciones de estrés al no controlar una situación determinada, un estrés que, a su vez, es el causante de un porcentaje significativo de accidentes.

Diferencia entre la conducción preventiva y defensiva

Aunque la conducción preventiva y defensiva son altamente recomendables a la hora de sentarte frente al volante, tienden a confundirse y no son exactamente lo mismo.

Mientras la conducción preventiva, tal y como hemos ido desgranando en estas líneas, es una técnica proactiva que se centra en prevenir situaciones de riesgo, la conducción defensiva hace referencia al conjunto de técnicas que buscan reaccionar de manera segura frente a una situación de riesgo.

En otras palabras, la primera previene la situación de riesgo y la segunda reacciona de manera óptima ante una situación de peligro.

Idealmente, combina estos dos tipos de estrategias de conducción con una conducción eficiente que te permite reforzar la seguridad y ahorrar combustible.

Los 3 principios de la conducción preventiva a modo de conclusión

Con la intención de que puedas sintetizar lo dicho hasta ahora, ten siempre presentes los 3 principios de la conducción preventiva:

  1. Visión. Céntrate en lo que te rodea y conduce de manera consciente.
  2. Anticipación. Adecúa la velocidad a las circunstancias y no realices ninguna conducta que reduzca tu tiempo de reacción.
  3. Mantén la distancia de seguridad y convierte el espacio que rodea a tu vehículo en un perímetro seguro.

A estos principios, súmale un cuarto: contratar un seguro de coche que refuerce tu seguridad con coberturas como la asistencia en viaje.

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