Conductor Ocasional
Un conductor ocasional es una persona que conduce de manera esporádica un vehículo del que no es el propietario o el titular. Debe incluirse en el seguro de coche.
¿Qué es un conductor ocasional?
Un conductor ocasional (también llamado segundo conductor) es la persona que utiliza un vehículo de manera esporádica sin ser el conductor habitual ni el titular del mismo.
Es una figura que se tiene en cuenta a la hora de contratar seguros de coche, ya que sirve para evaluar los riesgos. En este particular, resulta necesario aclarar que el titular del seguro no tiene por qué ser el propietario del vehículo ni el conductor habitual, se trata de la persona que abona la prima.
Asimismo, antes de seguir avanzando sobre qué significa ser conductor ocasional, debes saber que se pueden inscribir uno o varios segundos conductores en una póliza. Es más, no está estipulada una cantidad máxima.
Características principales del conductor ocasional
El conductor ocasional es un conductor esporádico, que se pone al volante de un vehículo en situaciones puntuales como puede ser un viaje o una emergencia. Normalmente, suele tener una relación de parentesco o proximidad con el propietario y/o el conductor habitual.
Otra característica habitual es la edad. Es habitual que los conductores ocasionales sean jóvenes que conducen el coche de sus padres y que, por consiguiente, cuentan con poca experiencia.
Consecuencias de incluir a un segundo ocasional en el seguro de coche
Incluir a un conductor ocasional en el seguro puede conllevar un incremento en la prima del seguro de coche que se justifica por el mayor riesgo que asume la compañía aseguradora.
Eso sí, cuanta más experiencia tenga el segundo conductor que se va a añadir en la póliza, más económico va a ser el seguro, sobre todo si la persona cuenta con un expediente sin incidentes, conserva todos los puntos y tiene experiencia al volante.
¿Qué ocurre si no se declara en la póliza a un conductor ocasional?
Si está previsto que un conductor ocasional pueda conducir un vehículo, resulta conveniente que sea incluido en la póliza, sobre todo tratándose de perfiles de gran riesgo como los menores de 25 años.
En caso de que no se declare en el seguro de coche y ocurra un accidente, la aseguradora puede aplicar restricciones en la aplicación de las coberturas o rechazar parte de la indemnización.
Sea como sea, las consecuencias de conducir un vehículo sin estar en la póliza se encuentran supeditadas al tipo de póliza que el asegurado haya contratado, la relación con el conductor y las circunstancias del accidente.
Según el contexto, en caso de siniestro la aseguradora puede cubrir únicamente la responsabilidad civil obligatoria, pero no los daños en el vehículo.
También puede darse el caso de que se determine que se ha producido un fraude o un incumplimiento del contrato si se concluye que el conductor no declarado no es ocasional, sino que se tenía que haber inscrito como conductor frecuente.
Es posible que si esto se produce, la aseguradora pueda incrementar la póliza al darse cuenta, por el riesgo que añade la situación a la hora de asegurar el bien.
En cualquier caso, es recomendable declarar en la póliza a todos los conductores potenciales para evitar consecuencias indeseadas, sobre todo si el seguro cuenta con cláusulas que así lo especifican.