Fraude
El fraude en seguros abarca desde reclamaciones falsas hasta manipulaciones de partes de accidentes, provocando pérdidas millonarias a las aseguradoras, pero también el incremento de primas para los asegurados.
¿Qué es fraude en seguros?
Un fraude en seguros es un engaño para obtener un beneficio indebido, normalmente económico como una indemnización mayor de la que corresponde. El fraude más común se produce por el asegurado a la compañía de seguros mediante acciones como la simulación de siniestros, la exageración de daños o la ocultación de información relevante.
En este sentido, un fraude contraviene el artículo 16 de la Ley de Contrato de Seguro por el que el asegurado está obligado a comunicar con veracidad un siniestro.
Asimismo, puede ocurrir en compañías que aplican prácticas desleales, que se produzca un fraude de la aseguradora como rechazar sin justificación una reclamación legítima. Suele ser el caso de personas y empresas que tratan de intervenir en el mercado de los seguros sin estar autorizadas para ello.
Este tipo de estafas en seguros pone de manifiesto la importancia de elegir una aseguradora seria y confiable.
Tipos de fraude en seguros con ejemplos prácticos
El fraude en seguros adoptar diferentes formas, sea quien sea el emisor.
Un asegurado puede cometer fraude de 3 maneras diferentes para intentar obtener un beneficio a través del engaño:
- Simular de siniestros. Por ejemplo, fingir un robo en el hogar o en un vehículo. En esta categoría entraría también fingir una lesión, como por ejemplo, un latigazo cervical en un accidente de tráfico.
- Exagerar de daños. Consiste en aumentar los desperfectos producidos por un siniestro o las consecuencias de un accidente de tráfico para cobrar más.
- Ocultar enfermedades. Ocurre, por ejemplo, si la persona oculta patologías a la hora de contratar un seguro de salud.
En lo que concierne a los fraudes de la aseguradora, se plantean dos posibles escenarios: el rechazo injustificado de indemnizaciones, y las cláusulas abusivas o falta de transparencia.
De acuerdo con los datos sobre el fraude en el seguro español recogidos por la Unión Española de Entidades Aseguradoras y Reaseguradoras (UNESPA), “una de cada 10 solicitudes de indemnización por lesiones en accidentes de tráfico esconde un intento de estafa”.
Consecuencias legales y económicas del fraude en seguros
La estafa es un delito que puede conllevar multar económicas y hasta pena de prisión en los casos más graves. Concretamente, en el artículo 248 en el Código Civil se establecen las siguientes penas:
- Para cuantías defraudadas de menos de 400 €: multa de 1 a 3 meses.
- Para cuantías defraudadas de más de 400 €: pena de prisión de 6 meses a 3 años.
En todo caso, la fijación de la pena legal y consecuencias económicas del fraude en seguros va a depender, además del importe defraudado, de las relaciones entre defraudador y víctima, y de los medios defraudados.
¿Cómo detectan y previenen los fraudes las aseguradoras?
Actualmente, herramientas como los modelos predictivos de inteligencia artificial permiten a las aseguradoras identificar patrones sospechosos en reclamaciones de seguros.
Asimismo, las compañías colaboran estrechamente con la policía y la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones (DGSFP) con bases de datos compartidas.
¿Qué hacer si detectas un fraude en seguros?
En el caso de que detectes un fraude, es recomendable que sigas estos pasos, manteniendo un registro de todas las comunicaciones:
- Reúne toda documentación que pueda servir para probar la estafa.
- Contacta rápidamente con tu aseguradora y comunica los detalles y anomalías detectadas.
- Si es preciso, solicita la intervención de un perito profesional.
- Presenta una denuncia ante las autoridades competentes si se trata de un delito penal.
- Ten en cuenta que puedes recurrir a los servicios de asociaciones de consumidores y la DGSFP para solicitar el asesoramiento legal y apoyo si lo necesitas.
Cuando eres testigo o víctima de una estafa en seguros y la denuncias, estás ayudando a combatir estas prácticas ilícitas que afectan a los asegurados, pero también a las aseguradoras profesionales.