Garantía
La garantía en el contrato de seguro es la obligación de satisfacer una prestación ante un siniestro asumida por el asegurador con el tomador del seguro o el asegurado.
Esta prestación puede ser una indemnización, reposición o reparación, siempre que el riesgo esté cubierto y dentro de los límites de la póliza.
Diferencia entre cobertura y garantía
Dado que ambos conceptos suelen confundirse, es importante diferenciarlos antes de continuar:
- Cobertura. Se refiere al conjunto de riesgos que un seguro puede proteger y que se encuentran especificados en la póliza. Por ejemplo, un seguro de coche puede tener coberturas contra robos, incendios o daños por accidente.
- Garantía. Se centra en el compromiso que asume la aseguradora de responder ante un riesgo concreto que se incluye en la cobertura. Por ejemplo, dentro de la cobertura por incendio de un seguro de coche (retomando el ejemplo anterior), la garantía es lo que va a asumir el pago o reparación de los daños cuando se produzca el siniestro.
Por simplificar las definiciones: la cobertura delimita el “qué” y la garantía el “cómo”. Permítenos utilizar una analogía para que puedas entenderlo mejor.
Piensa en un salto en paracaídas: la cobertura es el paracaídas que llevas que determina los riesgos de los que estás protegido al saltar; la garantía es la acción concreta del paracaídas que se abre durante el salto.
Características de la garantía
De acuerdo con la Ley de Contrato de Seguro, la garantía reúne estas características principales:
- Es un compromiso sellado legalmente mediante un contrato entre el asegurador y el asegurado frente a un riesgo determinado.
- Se encuentra supeditada a lo estipulado en la póliza de seguro, donde se concretan las garantías ofrecidas y condiciones aplicables.
- El pago de la prima es una condición sine qua non para disfrutar de la garantía.
- Se activa cuando se produce un siniestro.
- Puede tener limitaciones, exclusiones y franquicias. Para ser conformes a la ley, deben encontrarse claramente detalladas en la póliza.
Tipos de garantías en seguros
La distinción entre los diferentes tipos de garantías resulta esencial para que como asegurado comprendas qué riesgos están cubiertos por obligación legal y cuáles puedes elegir para complementarlos:
- Garantías principales o implícitas. Son las que se incluyen obligatoriamente en la póliza en función del tipo de seguro. Es el caso de la responsabilidad civil obligatoria en seguros de coche.
- Garantías adicionales (voluntarias o explícitas). Se trata de las que puedes contratar para ampliar la protección y que aportan valor añadido al seguro como, por ejemplo, el Pack Mascotas del seguro de mascotas de Reale Seguros.
- Garantías legales. Se refieren al compromiso que la aseguradora debe cumplir por ley en relación con un riesgo en concreto. Por ejemplo, en el seguro obligatorio de vehículos, la compañía debe pagar los daños a terceros si causas un accidente, cumpliendo con lo establecido por la normativa española.
Funcionamiento y reclamación de garantías
El funcionamiento y reclamación de garantías se encuentra regulado por la Ley de Contrato de Seguro. Se articula esencialmente en 3 fases:
- El asegurado comunica a la entidad aseguradora el siniestro del evento cubierto.
- La compañía verifica que el siniestro se encuentra dentro de la garantía contratada y solicita la documentación pertinente al asegurado.
- Cuando el siniestro está cubierto, la entidad cumple con su obligación y paga la indemnización según las condiciones pactadas.
En casos excepcionales, como catástrofes naturales, puede ser necesaria la intervención del Consorcio de Compensación de Seguros (CCS), que es quien va a asumir la cobertura.
Importancia de la garantía para el asegurado
La garantía es un elemento central en la relación contractual entre aseguradora y asegurado que aporta seguridad jurídica y confianza.
Como hemos visto, protege al asegurado frente a riesgos imprevistos, facilita la transparencia y permite que el tomador del seguro elija con precisión qué seguro contratar.