Interés legítimo
La interés legítimo puede invocarse cuando una persona o grupo de personas tienen una relación directa o de responsabilidad sobre un bien para defender sus derechos o evitar daños.
¿Qué es el interés legítimo?
El interés legítimo es un concepto jurídico basado en la condición de interés personal, individual o colectivo, sobre un bien o una situación para defender los derechos de una persona o evitar perjuicios.
Es un concepto que se utiliza ampliamente en derecho civil y administrativo y que permite equilibrar los intereses entre los particulares y la colectividad.
La dificultad en cuanto a su definición estriba en que para poder aplicarlo han de cumplirse una serie de requisitos ligados a la materia en cuestión.
Si nos referimos al sector de los seguros, el interés legítimo es la relación económica o personal que puede justificar la necesidad de proteger un bien o activo contratando un seguro, evitando sufrir las consecuencias de un siniestro o una pérdida.
Es el caso, por ejemplo, de un arrendatario que desea proteger de robos o posibles riesgos los bienes que tiene en una vivienda alquilada. Por ello, tiene derecho a contratar un seguro de hogar para ese fin, aunque no se trate del propietario de la casa.
Características principales del interés legítimo
La primera característica es que un interés legítimo no debe contravenir nunca el ordenamiento jurídico, aunque también es necesario que se compruebe que no existen requisitos o normas especiales para poder aplicarlo.
Partiendo de esa base, este concepto jurídico no implica ser el titular del bien, pero sí es necesario que la persona que lo invoca tenga una relación directa o de responsabilidad sobre él. Esto amplía la seguridad en situaciones de las que puede deducirse un impacto en la persona o grupo de personas.
Por esta razón, difiere del interés general y se puede recurrir a él en procedimientos de diferente naturaleza, como pueden ser penales o judiciales, para reivindicar derechos, o para evitar daños o perjuicios, como te hemos avanzado.
Otros ejemplos de interés legítimo
Con la intención de ayudarte a entender las implicaciones del interés legítimo, te vamos a poner algunos ejemplos más:
- Una empresa puede acudir al interés legítimo para justificar el tratamiento de datos personales sin necesidad de obtener el consentimiento de la persona.
- Una comunidad de propietarios puede impugnar una decisión urbanística que puede afectar a su patrimonio en defensa de su interés legítimo.
- Una persona que utiliza un coche de empresa, tanto para trabajar como para sus desplazamientos personales, puede recurrir a su interés legítimo de protegerlo y contratar un seguro de coche para cubrir los posibles daños que pueda ocasionar, protegiendo así su patrimonio.
Diferencia entre interés legítimo e interés asegurado
Mientras que el interés legítimo puede aplicarse a diferentes áreas del derecho como el derecho civil, administrativo o de la protección de datos, el interés asegurado es propio del ámbito de los seguros.
Más allá de esta primera diferencia, el interés legítimo hace referencia a una expectativa razonable de obtener un beneficio o evitar un perjuicio, tal y como te hemos explicado. En cambio, el interés asegurado es el interés económico o material que puede tener una persona sobre un bien para el que se contrata un seguro.
En otras palabras, el interés legítimo no implica derechos económicos específicos sobre un bien, sino el derecho de actuar en defensa de los derechos de alguien. En contrapartida, el interés asegurado es una condición sine qua non para que el contrato de seguro sea válido y tenga sentido.