Economía colaborativa: en qué consiste, tipos y ejemplos
La economía colaborativa es un modelo económico disruptivo que se basa en el intercambio de bienes o servicios de tal manera que aumenta el ahorro, fomenta la innovación e impulsa la sostenibilidad.
La digitalización ha permitido que se extienda, conquistando incluso espacios en empresas ya consolidadas que buscan adaptarse a las nuevas necesidades de los mercados.
Dado que se trata de una realidad y ha llegado para quedarse, te hemos preparado un contenido detallado sobre la economía colaborativa.
Vamos a tratar desde su definición a sus tipos, además de ponerte ejemplos que seguramente te sean familiares.
¿Qué es la economía colaborativa?
La economía colaborativa es un modelo de intercambio de bienes y servicios de diferente naturaleza a cambio de una compensación que pactan las partes que intervienen.
Este tipo de relación se realiza entre iguales o P2P (del inglés peer to peer) –si se trata de empresas B2B (del inglés business to business)–, o entre un profesional y un particular. Esto explica que se la conozca también por el nombre de economía compartida.
De este modo, las personas que participan en el proceso se organizan para lograr un bien productivo, cognitivo o económico, por lo que se trata de un modelo económico basado en la colaboración.
Por esta razón, es considerado un modelo socioeconómico orientado en compartir recursos humanos, físicos e intelectuales, es decir, compartir activos físicos como habitaciones y vehículos, o activos intangibles como tiempo y experiencia.
La economía colaborativa se ha visto impulsada en los últimos años por lo que muchos negocios han adoptado este modelo. Una de las razones es el desarrollo de la tecnología, concretamente las plataformas online o la cultura open source (de código abierto) que han incrementado la accesibilidad a los recursos.
Uno de los grandes beneficios que proporciona la economía colaborativa es el mayor aprovechamiento de los bienes y recursos infrautilizados, como vamos a ir descubriendo.
7 principios de la economía colaborativa
Para completar la definición de la economía colaborativa vemos conveniente profundizar en los principios sobre los que se fundamenta.
Así pues, este modelo de intercambio es:
- Disruptivo. Este modelo económico rompe esquemas y plantea nuevas perspectivas para entender el consumo y el concepto de propiedad.
- Colaborativo. La base es el intercambio de un bien o servicio.
- Sostenible. En este sistema se aprovechan con mayor eficacia recursos y ayuda a realizar un consumo más razonable al apoyarse, además, en una economía circular que aumenta la vida útil de los bienes.
- Accesible y tecnológico. La economía colaborativa aumenta la accesibilidad de productos y servicios. Gracias a aplicaciones digitales que facilitan las transacciones, las personas pueden acceder en cualquier momento, desde cualquier lugar.
- Comunitario. La comunidad es un elemento esencial para propiciar la circulación de bienes y servicios que se alquilan, revenden, reutilizan, intercambian o comparten.
- Versátil. Esta manera de realizar transacciones puede aplicarse a cualquier tipo de intercambio, por ello vas a encontrarlo en el turismo, la financiación, la educación, etc.
- Meritocrático. En el sentido que el intercambio se basa en sistemas de calificación que propicia que los demás confíen en hacer transacciones con un particular o una empresa por su reputación y las opiniones de sus usuarios.
Tipos de economía colaborativa
Los diferentes tipos de economía colaborativa se definen con base en las necesidades de las partes y los bienes o servicios que se intercambian.
Básicamente, puedes encontrar los 4 que vamos a desarrollar en los siguientes apartados.
Consumo colaborativo
Este modelo se basa en el intercambio, alquiler o uso compartido de un bien. Suele desarrollarse en plataformas digitales, esencialmente, donde las personas intercambian lo que desean.
Otra manera de poner en práctica este tipo de consumo es a través de la noción de banco del tiempo. Una persona ofrece un servicio o producto, por ejemplo dar clases de inglés, a otra persona que “paga” con algo que necesita la primera, en este ejemplo pueden ser clases de cualquier naturaleza.
Otros ejemplos son ofrecer una vivienda vacacional a cambio de un servicio, o proponer el uso de un coche compartido a cambio de un importe pactado.
Conocimiento abierto
Se trata de hacer accesible el conocimiento para las personas a través de plataformas sin ánimo de lucro como los wikis –un ejemplo de ello es la Wikipedia–, o bien mediante la publicación de archivos virtuales gratuitos en bibliotecas públicas, fundaciones, etc.
Producción colaborativa
En la producción colaborativa varias personas participan en la creación de un producto final que, por regla general, va a ser accesible para todo el mundo. Un ejemplo de ellos son los softwares de código abierto.
Finanzas colaborativas
Las finanzas colaborativas comprenden diferentes maneras de financiación para un proyecto. Entre ellas puedes encontrar donaciones, microcréditos, suscripciones, etc.
El crowdfunding es una forma de conseguir financiación colectiva basado en el micromecenazgo que utilizan algunas personas para lanzar un producto como un libro, desarrollar un prototipo, etc.
Otra posibilidad es recurrir al crowdlending, un micromecenazgo con intereses, pero más bajos que los que ofrecen los bancos.
Ejemplos de economía colaborativa
Aunque ya hemos ido compartiendo contigo algunos ejemplos de economía colaborativa, queremos completar la información con otros modelos que te enumeramos seguidamente:
- Alojamiento colaborativo. Basado en compartir una habitación de tu vivienda o la vivienda entera si no dispones de ella en ese momento. Es el caso de las plataformas como Airbnb o HomeAway. Otras como booking y Expedia han integrado esta posibilidad en su modelo de negocio.
- Transporte colaborativo. Se basa en compartir un asiento en tu vehículo cuando vas a realizar un trayecto. BlaBlaCar, Amovens son dos de las opciones que puedes encontrar.
- Financiación colaborativa. Plataformas como Verkami permiten a sus usuarios presentar sus proyectos y conseguir financiación para llevarlos a cabo.
- Conocimiento colaborativo. Wikipedia es el ejemplo más conocido, pero hay otros como los MOOCS (del inglés Massive Open Online Courses). Consisten en cursos gratuitos a distancia a los que se puede inscribir generalmente cualquier persona.
- Espacios colaborativos. Un ejemplo de ello es el coworking, zonas de trabajo que pueden alquilarse y que cuentan con todas las infraestructuras que necesita un profesional o un proyecto para desempeñar sus tareas sin necesidad de invertir en un local u oficina.
- Consumo colaborativo. Basado principalmente en la reventa o venta de segunda mano. Aquí puedes encontrar muchos espacios en los que se pueden adquirir productos que otras personas ya no necesitan como Wallapop, Milanuncios o Vinted.
Ventajas de la economía colaborativa
La economía colaborativa ofrece importantes ventajas sociales, económicas y medioambientales.
A modo de conclusión, estos son los más relevantes:
- Incremento del ahorro. Las personas pueden intercambiar bienes o adquirirlos a precios módicos, o también, intercambiar capacidades. Asimismo, la diversificación de la oferta propicia la competitividad.
- Impulso de la sostenibilidad. Esto se consigue gracias a un mejor aprovechamiento de los recursos, un consumo moderado y al alargar la vida de los productos antes de desecharlos.
- Aumento de la oferta. Los servicios compartidos y la puesta en el mercado de productos de segunda mano aumenta la oferta tradicional. Al mismo tiempo, el incremento de las facilidades para desarrollar un proyecto gracias a la financiación colaborativa, refuerza la oferta y la capacidad comparativa del usuario.
- Apuesta por la innovación y la creatividad. La economía colaborativa impulsa a muchos emprendedores que pueden acceder a una financiación o a recursos que antes era mucho más complicado conseguir y desistían de desarrollar sus ideas.
- Accesibilidad universal. El desarrollo de las herramientas tecnológicas ha propiciado que la mayoría de las personas puedan acceder a servicios y bienes que necesitan desde cualquier lugar y en cualquier momento.
Además de todas estas bondades, este tipo de economía fomenta las relaciones de confianza entre usuarios reduciendo los intermediarios e impulsando las buenas prácticas.
Por todas estas razones, la economía colaborativa, como ya te hemos avanzado, va ganando espacios incluso en las empresas tradicionales como medio para diversificar sus medios de captación de nuevos clientes.
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