Fachada ventilada: qué es, tipos y materiales
Una fachada ventilada es un sistema de construcción que te permite reducir tu consumo energético y mejorar la seguridad del edificio.
Este sistema refuerza el aislamiento térmico y limita la humedad por condensación, mejorando las condiciones interiores de tu vivienda y ayudándote a ahorrar, tanto en invierno como en verano.
Este tipo de fachadas pueden instalarse en obra nueva, pero también para mejorar la eficiencia energética de edificios que deben ser rehabilitados.
Si no conoces aún las bondades para tu comunidad de la fachada ventilada, este artículo te interesa. Vamos a detallarte qué es, qué tipos existen y qué materiales suelen emplearse.
¿Qué es una fachada ventilada?
Una fachada ventilada es un sistema de revestimiento exterior de una construcción, que puede instalarse en obra nueva o utilizarse en procesos de rehabilitación, para mejorar su aislamiento térmico y acústico, y evitar la entrada de lluvia y humedad.
Esta clase de fachada crea un hueco o cámara entre el muro perimetral y el revestimiento exterior del edificio, facilitando la regulación del intercambio de calor, luz y aire.
La fachada ventilada se compone de 3 elementos esenciales:
- Muro de cerramiento del edificio.
- Hoja de revestimiento exterior.
- Cámara de aire entre estos dos elementos.
Las ventajas de las fachadas ventiladas también afectan a la seguridad del edificio. Piensa que, al evitar las radiaciones directas y las inclemencias meteorológicas, protege muros y forjados de ciertas patologías de las que sí adolecen las construcciones tradicionales.
A continuación, te invitamos a profundizar en este sistema a través de su funcionamiento.
¿Cómo funciona una fachada ventilada?
Una fachada ventilada impulsa el movimiento convectivo del aire gracias a la cámara de aire intermedia con la que cuenta, y que permite regular el intercambio de temperatura entre el cerramiento y el revestimiento.
Dado que el revestimiento no es completamente estanco, la cámara ventilada, que debe dimensionarse correctamente, se encarga de evitar que las gotas de lluvia y la humedad alcancen la capa interior del muro.
Además, la circulación continua de aire en la cámara permite secar los materiales, ayudándote a conseguir un porcentaje de humedad ideal en tu casa.
Como consecuencia de este efecto, el interior del edificio queda protegido del calor en verano, y del frío en invierno.
Fachada ventilada en verano
En los meses estivales se produce el llamado efecto chimenea. La temperatura aumenta en el interior de la cavidad. Al empujar el aire hacia arriba crea una corriente de convección.
Este efecto permite reducir la temperatura de la pared interior del edificio porque evita que el calor entre en el inmueble. De este modo, el gasto en refrigeración va a ser menor y el confort térmico mayor.
Fachada ventilada en invierno
En invierno, la fachada ventilada permite suavizar las temperaturas que llegan al muro interior, además de, como hemos visto, minimizar los riesgos de humedad por condensación.
Sumado a ello, el aislamiento de estos sistemas, reduce la pérdida de calor del interior de las viviendas, algo que minimiza el consumo de calefacción.
En rehabilitaciones de edificios, como la fachada existente se convierte en hoja interior, se aprovecha la inercia térmica de esta que, habitualmente, se compone de materiales pesados.
Tipos de fachadas ventiladas: distinción básica
Las fachadas ventiladas pueden clasificarse en un principio con base en la siguiente distinción:
- Fachadas ventiladas ligeras. Utilizan elementos constructivos de poco peso que facilitan el montaje, aunque son muy eficaces a la hora de romper los puentes térmicos para mejorar el aislamiento de la construcción. Suelen ser habituales en edificios de oficinas y centros comerciales.
- Fachadas ventiladas pesadas. Este tipo de sistemas soportan aplacados de gran formato, pero sin comprometer la estructura del edificio.
Ambas soluciones pueden combinarse para conseguir resultados heterogéneos, en función de las necesidades del edificio.
Tipos de fachadas ventiladas según los materiales empleados
Las fachadas ventiladas pueden utilizar diferentes materiales para el revestimiento exterior. Te enumeramos los más habituales.
Cerámica extrusionada
Los expertos la catalogan como una de las fachadas ventiladas más seguras porque utilizan soportes para su construcción.
Piedra
Esta es una de las opciones que existen que se inspira en la naturaleza y pueden ser de granito, mármol, etc.
Se coloca utilizando anclajes mecánicos fijados al muro portante con taco químico.
Gres porcelánico
Las fachadas de ges porcelánico ofrecen una amplia gama de acabados muy estéticos y resistentes frente a agentes climáticos.
Pueden instalarse con anclajes ocultos o vistos, según el resultado final que busques.
Vidrio
Este tipo de fachadas abre múltiples posibilidades estéticas.
Como valor añadido, permiten rentabilizar esta parte del inmueble y reforzar su seguridad y confort interior, ya que puedes elegir vidrios fotovoltaicos o antirreflectantes, entre otras posibilidades.
Hormigón polímero
El hormigón polímero es una de las opciones más utilizadas porque proporciona beneficios funcionales como la mejora del aislamiento térmico y acústico, y la protección del edificio de agentes atmosféricos.
Madera
Si buscas enfocarte al máximo para conseguir una casa sostenible, esta es la solución más ecológica para una fachada ventilada que te permite alcanzar un alto nivel de eficiencia.
Metal
Los acabados en aluminio, cobre, acero inoxidable o zinc brindan un amplio abanico de diseños que se pueden combinar con otros materiales para lograr resultados muy sugerentes.
Composite
El composite es un material muy resistente compuesto por dos láminas de aluminio unidas por un núcleo interior. Ofrece una gran resistencia a la corrosión.
¿Es mejor el aislamiento de una fachada ventilada o el sate?
El sate y la fachada ventilada son dos sistemas que mejoran el aislamiento de un edificio.
El primero no deja ninguna cámara entre el muro interior y el revestimiento, sino que consiste en colocar planchas aislantes pegadas o ancladas a la pared de soporte.
Por esta razón, el sate es más sencillo de instalar y resulta una opción más económica, pero la fachada ventilada es más eficiente en climas cálidos extremos al propiciar el efecto chimenea del que te hemos hablado.
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