Protocolo de fallecimiento hospitalario: pasos a seguir

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Protocolo de fallecimiento hospitalario: pasos a seguir

El protocolo de fallecimiento hospitalario se activa cuando una defunción se produce tanto de manera repentina como esperada. A sabiendas de que la muerte de una persona es un momento delicado en cuanto a estrés, angustia, impotencia y dolor, los sanitarios están debidamente formados para ello y siguen unas pautas administrativas y de higiene estrictas

Tener información concisa sobre lo que hay que hacer cuando fallece una persona en un hospital, es de vital importancia para no cometer errores. Por su alcance, vamos a tratar de detallar cómo es el protocolo de fallecimiento hospitalario paso a paso. 

¿Qué es el protocolo de fallecimiento en un hospital?

El protocolo de fallecimiento en un hospital es la comunicación sobre la defunción de una persona a familiares, allegados o amigos, en un entorno sanitario. En este sentido, existen protocolos nacionales y extranjeros para notificar administrativamente la muerte. 

Además, hay evidencias de que la actitud del profesional y las habilidades comunicativas que desempeñe conforman un papel esencial y decisivo en el modo en que se aborda la pérdida, pudiendo afectar en la ansiedad y la toma de decisiones de los más allegados. 

Sin embargo, en las facultades de medicina no enseñan a comunicar emocionalmente los fallecimientos, algo que choca directamente con las evidencias recién mencionadas.

También hay que tener en cuenta que los escenarios son diferentes cuando se informa de una muerte natural lenta o de una muerte repentina, aunque el dramatismo que acompaña a la pérdida de un ser humano se manifiesta de forma similar. 

Propuesta de guía para comunicar el fallecimiento en un hospital 

En España existe una propuesta de guía informativa para que el personal sanitario que da amparo a un fallecido, siga unos aspectos elementales en el ámbito emocional. La propuesta ha sido elaborada bajo supervisión médica, adecuándola al medio cultural y laboral. 

Principalmente, los sanitarios deben recordar cómo les gustaría a ellos recibir la noticia, así podrán tener siempre presente la importancia de transmitir un sentimiento de tranquilidad y paz a los allegados. 

La propuesta de guía es la siguiente: 

  1. Examen físico para constatar el fallecimiento. Observar el estado de higiene, restos de alimentos en el cuerpo, estado nutricional, presión arterial, entre otros. 
  2. Los sanitarios que no estén actuando durante el proceso de reanimación, deben contactar rápidamente con los familiares. Si el paciente sigue vivo o agonizando, es importante informar cada 10 minutos a la familia sobre los avances. 
  3. Si el paciente se encuentra agonizando o en estado de shock aislado en la unidad de urgencias, primero se debe comunicar la gravedad del caso y seguidamente, informar sobre todos los trámites y resultados inmediatos.  
  4. El informe final de defunción debe comunicarse en un ambiente privado, previamente asignado, donde los familiares o allegados se puedan sentar (por posible reacción de mareos, ira o desmayo). 
  5. El personal sanitario debe tener el móvil en silencio o apagado, por respeto a los familiares, además debe asegurarse de no ser interrumpido. 
  6. El lenguaje tiene que ser claro y preciso, usando un tono de voz suave y comprensivo. 
  7. Deben facilitarles las llamadas, así como ofrecer ayuda psicológica. 
  8. Una vez que la información ha sido dada, el personal sanitario debe ofrecer a los familiares la opción de permanecer un rato con el cuerpo del fallecido, por si quieren despedirse, sin forzar la situación. 
  9. Deben pedir permiso para retirar los enseres personales, como joyas y todo lo que llevase durante el ingreso. 
  10.  Tras pasar un tiempo prudencial, en torno a 1 o 2 horas aproximadamente, el cadáver se deposita en un sudario para ser trasladado a la morgue del hospital.  

Trámites administrativos si la defunción sucede en el hospital 

Además de los trámites emocionales que implica el protocolo de fallecimiento hospitalario, los sanitarios deben atender las diligencias administrativas. 

  • El primer trámite requiere contar con el Documento Nacional de Identidad o pasaporte de la persona fallecida. Esta documentación es necesaria para gestionar el Certificado médico de defunción. Debe redactarlo un médico, en el impreso oficial expedido por el Consejo General del Colegio Oficial de Médicos. La expedición del certificado es gratuita. 
  • Tras obtener el certificado médico de defunción, los familiares deben inscribir la defunción en el Registro Civil. Este procedimiento es de obligatoriedad para los familiares o allegados. En caso de fallecer fuera del domicilio, también está obligado a comunicarlo el jefe del establecimiento o la autoridad competente. 

Para inscribir al fallecido en el Registro Civil, es necesario presentar el certificado médico de defunción y el DNI o pasaporte de la persona fallecida, junto a un formulario oficial. Asimismo, es conveniente solicitar varias copias. 

Protocolo de actuación en caso de fallecimiento en hospitalización domiciliaria  

La hospitalización domiciliaria lleva años siendo una alternativa al ingreso en muchos hospitales. Esta opción se emplea con frecuencia en pacientes con edades avanzadas para los que una hospitalización convencional puede suponer un agravamiento de su salud y calidad de vida al sentirse desorientados fuera de su entorno y hábitos de vida rutinarios. 

En los casos en los que se considere factible, la hospitalización domiciliaria es segura y eficaz, además ahorra costes al sistema sanitario. No obstante, implica una mayor atención por parte de los familiares y allegados. 

Esta opción también es válida para enfermos en situación terminal, puesto que en muchas ocasiones por cuestiones personales deciden morir en su domicilio. Ante estas situaciones, los equipos sanitarios deben brindar al paciente un soporte clínico formado por: 

  • Un médico. 
  • Dos o tres enfermeras. 
  • Una trabajadora social. 
  • Un psicólogo. 

Además, los sanitarios deben prevenir y controlar sus condicionantes emocionales para mantener la empatía y el respeto, así como estar con presencia y entereza para soportar la situación. Introducirse en un domicilio es una cuestión compleja, en este contexto, los familiares y allegados necesitan de cierta comprensión. 

Si la persona fallece sin la presencia en el domicilio de personal sanitario, el cuerpo no se puede mover del lugar en el que se ha encontrado. Seguidamente, se llama al 112 para dar aviso del fallecimiento y facilitar los datos para que pueda acceder una ambulancia o un médico forense que certifique la defunción. 

El siguiente trámite es averiguar si la persona fallecida cuenta con un seguro o póliza de decesos que incluya, por ejemplo, servicios de tanatorio. 

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