6 inconvenientes y 6 ventajas del suelo radiante

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6 inconvenientes y 6 ventajas del suelo radiante

Conocer los inconvenientes del suelo radiante y también sus ventajas puede ayudarte a la hora de escoger la mejor opción calorífica para tu vivienda. En concreto, este se trata de uno de los sistemas de calefacción de última generación más atractivos del mercado gracias a sus características y prestaciones.

En este artículo te contamos cuáles son los pros y contras del suelo radiante, así como los tipos que existen en el mercado.

¿Qué es el suelo radiante?

El suelo radiante es un sistema de calefacción que funciona mediante la instalación de tuberías de polietileno u otro material similar bajo el pavimento de la vivienda o estancia a calefactar.

Su mecánica es sencilla: a través de las tuberías circula agua caliente, y el calor que generan sirve para calentar directamente el suelo de la estancia.

Se trata de un sistema cada vez más popular que destaca, entre otras cosas, por su flexibilidad: puede instalarse en todo tipo de lugares, desde viviendas unifamiliares hasta bloques de pisos, pasando por edificios de oficinas.

Aunque, por sus características, puedas pensar que se trata de un sistema de climatización relativamente moderno, su origen se remonta al siglo I a. C. No obstante, aquellos primeros y rudimentarios ejemplos poco tienen que ver con el concepto actual de suelo radiante.

Tipos de suelo radiante

Existen dos tipos principales de suelo radiante en función del método que utilicen para distribuir el calor y climatizar la estancia: el suelo radiante por agua y el suelo radiante eléctrico o hilo eléctrico. Aunque funcionan de forma parecida, cuentan con importantes diferencias que merece la pena resaltar.

 Suelo radiante por agua

Se trata, sin duda, del tipo de suelo radiante de uso más extendido. Como hemos mencionado, se vale de un sistema de tuberías instalado bajo el pavimento para generar calor en la estancia en la que está instalado.

Su proceso de instalación cuenta con varias etapas. Primero, deberá instalarse la red de tuberías, que a su vez deberá conectarse a una caldera de gas natural o a un sistema de geotermia o aerotermia.

Después se debe proceder a aislar el perímetro de la estancia con una banda de material aislante antes de aplicar la capa de mortero correspondiente y, finalmente, instalar el pavimento.

Esto sirve para mantener las paredes aisladas de la instalación del suelo radiante y evitar que se produzcan distensiones.

 Suelo radiante eléctrico

El funcionamiento del suelo radiante eléctrico es, en esencia, similar al de los sistemas de suelo radiante por agua.

Sin embargo, en lugar de contar con un sistema de tuberías instalado bajo el pavimento, incorpora una red de resistencias eléctricas que hacen uso de este tipo de energía para generar calor.

Este sistema de suelo radiante no precisa de calderas y su proceso de instalación es menos engorroso que el de los sistemas de suelo radiante por agua, pudiendo encontrarlo instalado, además de en suelos, en paredes y muros.

Además, trabaja a temperaturas bastante bajas: normalmente no superan los 25 o 30 grados.

Otra de sus ventajas es la velocidad: los sistemas de suelo radiante eléctricos calientan más rápido las estancias que los que funcionan con agua.

Sin embargo, su principal desventaja es su alto consumo eléctrico, lo que puede hacer aumentar tu factura energética a final de mes.

 Ventajas y desventajas del suelo radiante

Comparados con otros sistemas de calefacción, los suelos radiantes cuentan con importantes ventajas que los han convertido en una de las opciones más populares a la hora de climatizar las estancias del hogar.

No obstante, si estás pensando en instalar uno de estos sistemas en tu vivienda, también es importante que tengas en mente sus desventajas para actuar en consecuencia.

Ventajas del suelo radiante

Las principales ventajas que ofrece el suelo radiante frente a otros sistemas de calefacción son las siguientes:

  1. Distribución uniforme del calor. El calor se reparte de forma homogénea por el suelo de la estancia y la temperatura no se ve afectada por ningún factor externo, como corrientes de aire.
  2. Mayor eficiencia energética. Los sistemas de suelo radiante, especialmente los que funcionan con agua, suponen un menor consumo energético, ya que funcionan a temperaturas más bajas que los sistemas de calefacción convencionales.

Además, el caudal que requieren para funcionar también es discreto, lo que los hace más eficientes desde el punto de vista energético y, de paso, supone un ahorro económico.

  1. Menor necesidad de mantenimiento. Al no incluir partes móviles ni otros elementos habituales de los sistemas de climatización, como filtros, los sistemas de suelo radiante tienen una menor necesidad de mantenimiento.
  2. Espacio mejor aprovechado. Al instalarse bajo el suelo de la estancia, no es necesario contar con elementos externos, como calefactores o estufas ni tampoco recurrir a ocultar cables o tuberías.

Esto permite sacar un mayor partido al espacio disponible, especialmente en habitaciones pequeñas o de superficie limitada.

  1. Diferentes opciones de climatización. Los sistemas de suelo radiante también pueden funcionar con agua fría, lo que los convierte en un sistema de refrigeración de lo más eficiente para las tardes calurosas de verano.
  2. Compatible con fuentes de energía renovables. Los sistemas de suelo radiante son compatibles con fuentes de energía de origen renovable, como los sistemas de autoconsumo fotovoltaico. Esto hace de ellos una gran opción si lo que buscas es instalar un sistema de calefacción sostenible y respetuoso con el medioambiente.

 Desventajas del suelo radiante

Los sistemas de suelo radiante cuentan también con algunos inconvenientes. Los más comunes son:

  1. Alto coste inicial. Aunque su consumo energético es menor que el de otros sistemas de calefacción, su proceso de instalación es bastante complejo y requiere una inversión inicial más alta.
  2. Instalación complicada. Debido a sus características, el proceso de instalación de un sistema de suelo radiante puede implicar la realización de reformas complejas o, incluso, la necesidad de instalar el suelo desde cero.
  3. Limitaciones de tipo de suelo. Los sistemas de suelo radiante no pueden instalarse en cualquier tipo de suelo, sino que requieren de materiales específicos que presenten buenas capacidades conductoras y resistan la dilatación.
  4. Requiere una nivelación perfecta. Para instalar un sistema de suelo radiante es imprescindible contar con una superficie de suelo totalmente plana y nivelada. En caso contrario, es posible que el calor no se distribuya de forma adecuada, lo que afecta a la eficacia del sistema.
  5. Amplia inercia térmica. En comparación con otros sistemas de calefacción, los suelos radiantes necesitan más tiempo para calentar de forma eficiente una habitación.

Esto los hace poco adecuados para estancias de uso ocasional o lugares propensos a los cambios bruscos de temperatura.

  1. Reparación compleja. Este tipo de sistemas están situados bajo el suelo de una habitación, lo que dificulta su reparación en caso de mal funcionamiento.

Asimismo, también complica el mantenimiento preventivo, ya que hace más difícil detectar posibles puntos de fuga.

Instalar un sistema de calefacción eficiente, seguro y respetuoso con el medioambiente es importante para conseguir un ambiente cálido y confortable en tu hogar.

En ese sentido, puede merecerte la pena optar por un sistema de suelo radiante, aunque debes tener en cuenta los inconvenientes anteriormente mencionados para estar seguro de que te compensa.

Para tener todavía más tranquilidad y confort en casa, también es imprescindible contar con un seguro de hogar completo y capaz de cubrirte las espaldas ante posibles imprevistos.

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