¿Cómo tributa un seguro de vida? Su fiscalidad a examen

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¿Cómo tributa un seguro de vida? Su fiscalidad a examen

Conocer cuánto y cómo tributa un seguro de vida es una duda muy habitual en las personas interesadas en contratar una póliza de este tipo.

Tanto si ya has contratado uno como si estás pensando en dar el paso, debes tener en cuenta los impuestos que se aplican a la hora de cobrar sus prestaciones, ya sea un seguro de vida de riesgo, de ahorro o uno colectivo.

Te animamos a seguir leyendo para salir de dudas porque en este artículo te explicaremos en detalle cuáles son los impuestos a los que están sujetas las pólizas de vida y las distintas variables a tener en cuenta.

2 Conceptos clave en cómo tributa un seguro de vida 

La fiscalidad de los seguros de vida, esto es, los impuestos que hay que abonar de manera obligatoria al cobrar la prestación de un seguro de vida, depende de diferentes factores que debes conocer.

La razón es sencilla, no todos los tipos de seguros de vida ni todos los siniestros tributan igual.

De manera general, el tratamiento fiscal de las prestaciones que se reciben dependerá de quién sea el beneficiario del seguro (la persona que recibe la prestación, puede ser más de una), y si coincide o no con las otras figuras, el tomador (la persona que abona las cuotas de la prima) y el asegurado (la persona sobre la que recae el riesgo).

Según estas casuísticas, los seguros de vida pueden tributar en dos tipologías de impuestos diferentes:

  • Impuesto de la Renta de las Personas Físicas (IRPF), cuyos tramos están establecidos por la Agencia Tributaria, aunque su aplicación concreta puede variar entre Comunidades Autónomas.
  • Impuesto de Sucesiones y Donaciones (ISD), regulado por cada Comunidad Autónoma.

Impuesto de la Renta de las Personas Físicas (IRPF), cuyos tramos están establecidos por la Agencia Tributaria, aunque su aplicación concreta puede variar entre Comunidades Autónomas.

Impuesto de Sucesiones y Donaciones (ISD), regulado por cada Comunidad Autónoma.

IRPF: cuando el tomador coincide con el beneficiario

Este es el caso de aquellos seguros en los que el tomador coincide con el beneficiario, como los seguros de vida ahorro.

En este supuesto, quien paga la prima es la misma persona que recibirá el dinero, por lo que este dinero tributa en el Impuesto de la Renta de las Personas Físicas (IRPF) como rendimientos del capital mobiliario, según la cantidad, a un tipo que oscila entre el 19 y el 26%.

En este tipo de seguros de vida ahorro, la base de tributación se calculará mediante la siguiente fórmula:

Rentabilidad del seguro = Capital percibido – Capital aportado.

Ahora bien, hay que resaltar que existen diferentes modalidades en los  seguros de vida ahorro, algunos con características fiscales especiales.

Para que un SIALP queda exento de tributación por el seguro deben cumplirse dos condiciones. La primera que es necesario mantener la inversión un mínimo de 5 años. La segunda es que no superar los 5.000 euros por persona y año. De este modo se puede el ahorrador se puede beneficiar de la exención fiscal de los intereses que se hayan generado por el SIALP.

En las aportaciones, se permite reducir la base imponible en la cuantía de las aportaciones realizadas a un plan de previsión asegurado (PPA) o a un plan de pensiones durante el ejercicio. Esta reducción tiene como límite la menor de las siguientes cantidades: 8.000 € (Ley 26/2014) o el 30% de los rendimientos netos de trabajo personal y/o de actividades económicas. Este límite es conjunto para todas las primas o aportaciones realizadas a todos los sistemas de previsión social que reducen la base liquidable.


Si la prestación se recibe ne forma de capital esta se integra en la base imponible general de forma íntegra. En este punto hay que tener en cuenta que han desaparecido las reducciones del 40% del rendimiento íntegro para las aportaciones realizadas con posterioridad al 1 de enero de 2007. En el caso de que se reciba la prestación de forma mixta (una parte como capital y otra como renta, cada percepción tributará según su naturaleza.

 ISD: cuando el tomador no es el beneficiario

En el Impuesto de Sucesiones y Donaciones (ISD) tributan por su parte los seguros de vida en los que quien abona los recibos (tomador) no es la persona beneficiaria. En esta situación se encontrarían la mayoría de los seguros de vida riesgo.

Además, según quien sea el asegurado, los impuestos se pagarán bajo la modalidad mortis causa (sucesiones) o inter vivos (donaciones).

Si el tomador es el asegurado y fallece (mortis causa), el beneficiario al recibir el dinero tributará por el Impuesto de Sucesiones, estando los primeros 9.195,49 euros exentos. Estas condiciones se mantienen siempre que los beneficiarios sean el cónyuge, un ascendiente o un descendiente del asegurado.

La cuantía final a pagar dependerá además de otras características de los beneficiarios: edad, posible minusvalía, etc.

Por contra, si el tomador y el asegurado no son la misma persona, nos encontraríamos con una donación inter vivos, que se deberá tributar en el Impuesto de Donaciones. Un ejemplo sería el caso de una persona que contrata un seguro de vida (tomador) por si su cónyuge fallece (el asegurado), para que su hijo o hijos (beneficiarios) reciban una cantidad determinada.

Los seguros de vida colectivos: cuando el seguro desgrava

El seguro de vida para colectivos, que cubre a un conjunto de beneficiarios, es una modalidad de seguro que cuenta con interesantes ventajas fiscales.

Habitualmente se contrata por organizaciones tanto públicas como privadas (empresas, instituciones, colegios profesionales, sindicatos, etc.) como un beneficio extra a sus asociados o empleados, es un tipo de seguro que complementa a los de vida individuales.

La prima de este tipo de aseguramiento puede ser deducida íntegramente en el Impuesto de Sociedades de la empresa que lo contrata, ya que debe imputarse obligatoriamente a los empleados asegurados. La prima aplicada a los empleados se considerará como rendimiento del trabajo.

En lo que respecta a la tributación de las indemnizaciones del seguro de vida colectivo, si el asegurado y el beneficiario son la misma persona –por tanto, se rescata el dinero–, se deberá tributar por el IRPF; en caso de fallecimiento –mortis causa–, los beneficiarios estarán sujetos al Impuesto de Sucesiones y Donaciones en el momento de percibir la prestación del seguro de vida colectivo.

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