Conducción negligente: qué es, multas y diferencias con la conducción temeraria

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Conducción negligente: qué es, multas y diferencias con la conducción temeraria

La conducción negligente es a menudo confundida con la conducción temeraria aunque existen diferencias sustanciales entre ambas que van desde la propia definición de la infracción hasta las sanciones que se aplican a cada una de ellas.

A fin de ampliar la información y que tengas claro qué es la conducción negligente, hemos preparado este artículo en el que, además, te vamos a hablar de las distintas sanciones aplicables y de las diferencias entre ambas. 

¿Qué es la conducción negligente?

La conducción negligente es una conducta incorrecta al volante que puede conllevar algún peligro para el conductor y para los viajeros del vehículo, para otras personas que estén circulando en el entorno e incluso para viandantes que estén transitando por la vía pública.

Esta conducta se da concretamente cuando el conductor no presta la suficiente atención y prudencia mientras maneja el vehículo como para no arriesgar que se produzcan daños a terceras personas o incluso a sí mismo.

La definición que se hace de esta acción negligente incluye siempre los términos de falta de prudencia y omisión.

Cuantía y tipos de multas por conducción negligente vs conducción temeraria

Al ser una conducta infractora, la conducción negligente conlleva sanciones que, concretamente, pueden ser de tres tipos.

Penal

El primer punto que debemos asentar es que la conducción negligente se considera como una falta grave y no muy grave.

Este matiz es mucho más importante de lo que parece porque abre la puerta a no ser considerada como un delito contra la seguridad vial como sí ocurre en el caso de la conducción temeraria.

De hecho, para esta última, en la actualidad, el Código Penal en el Artículo único 4 de la Ley Orgánica 15/2007, de 30 de noviembre, establece penas de prisión de seis meses a dos años y privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores entre 1 y 6 años.

Si se da el hecho de que se demuestra un desprecio manifiesto por la vida de terceras personas al conducir de forma temeraria, la pena de cárcel, como es lógico, se amplía y pasa a ser de 2 a 5 años, la multa se alarga de 12 a 24 meses y se procede a retirar el carné de conducir al conductor por un tiempo de entre 6 y 10 años.

Sanción administrativa

Como ya hemos manifestado, la conducción negligente se califica como falta grave lo que supone que la sanción administrativa es de 200 € de multa.

Sin embargo, si se establece como falta muy grave, pasa a entenderse como conducción temeraria, y la sanción administrativa puede alcanzar la cifra de hasta 500 €.

Retirada de puntos

Cuando la infracción se regula como falta grave, esto es, se califica como conducción negligente, no se produce retirada de puntos del carné del conductor implicado.

Mientras, en caso de ser considerada como falta muy grave y pasar a tener el carácter de conducción temeraria, entonces sí, entonces se le retirarán al conductor implicado 6 puntos del carné de conducir.

Diferencia entre conducción negligente y temeraria

En el apartado anterior hemos ido anticipando algunas de las diferencias entre conducción negligente y temeraria en forma de pinceladas en cuanto al tipo de multas y el importe de las mismas.

Sin embargo, es preciso señalar que parten de un punto en común como es que ambas son infracciones desde el momento en que quebrantan las reglas y las normas de tráfico y conducción vial.

En líneas generales, podemos decir que las diferencias entre conducción negligente y temeraria tienen como base el grado de riesgo que comporta la acción,  no solo para el propio conductor y sus acompañantes, sino también para el resto de los usuarios de la vía.

En este sentido, hablamos de conducción negligente si mientras circula hay una falta de atención y precaución por parte del conductor que puede suponer un peligro para él y para el resto.

Los ejemplos más usados para ilustrar el caso de conducción negligente son:

  • Hacer derrapes.
  • Conducir haciendo eses.
  • Fumar.
  • Maquillarse.
  • Buscar objetos mientras conduces.
  • Comer.
  • Beber.
  • Usar elementos ajenos a la conducción como la radio, móviles, ordenadores, mapas, etc.

Si al circular, el conductor comete una omisión grave de una norma de seguridad de alto riesgo para provocar daños, entonces hablamos de conducción temeraria.

Los ejemplos más relevantes en el caso de la conducción temeraria son:

  • Circular bajo los efectos del alcohol.
  • Conducir bajo el efecto de las drogas o de otras sustancias no autorizadas.
  • Manejar en dirección contraria al sentido de la circulación.
  • Conducir a una velocidad inadecuadamente alta.

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