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Niños de la Fundación Reale y de Asion participan en una Academia Plant for the Planet

10 Oct 17

Casi un centenar de niños, entre ellos hijos de empleados de Reale Seguros y jóvenes de Asion (Asociación Infantil Oncológica de Madrid), participaron el pasado sábado en una Academia de la ONG Plant for the Planet, el movimiento global promovido por niños que persigue plantar árboles en todo el mundo.

El Caserío de Henares (Madrid) fue el lugar elegido donde los jóvenes de la Fundación Reale se convirtieron en embajadores por la justicia climática, una red de la que ya forman parte más de 63.000 niños y niñas de todo el mundo. La protección del medio ambiente es uno de los tres ejes de actuación de la Fundación Reale, junto a la cultura y la sociedad.

El objetivo de Plant for the Planet es identificar niños que puedan ejercer de líderes para motivar a otros niños con el mensaje de concienciación sobre la necesidad de cuidar el planeta y, además, plantar árboles que contribuyan a luchar contra el cambio climático. Estos jóvenes líderes serán adultos en un futuro y podrán extender este mensaje para sensibilizar al resto de la población.

Plant for the Planet

Plantar árboles, el objetivo final

La Academia impulsada con el apoyo de la Fundación Reale pretendía comenzar el proceso de búsqueda de embajadores con este centenar de niños a través de varios juegos. En el primero, con la ayuda de los monitores, los jóvenes aprendieron a relacionar población, riqueza y contaminación sobre un mapamundi.

A continuación, desarrollaron su imaginación para buscar ideas con las que concienciar a adultos y niños sobre la justicia climática. Por último, el tercer trabajo de la Academia era desarrollar la retórica, en la que los niños se enfrentaban al reto de hacer su primer discurso público con lo aprendido en la jornada. De esta manera se busca detectar posibles talentos que puedan ser embajadores activos de Plant for the Planet.

Y tras los juegos y actividades, todos acudieron al campo para poner su granito de arena y plantar su primer árbol. Azada en mano, y con la ayuda de protectores y tutores, los niños plantaron árboles y plantas que desde ya mismo comenzarán a ‘comerse’ el CO2. Así sabrán que, si extienden el mensaje y se implican activamente, conseguirán que más niños planten más árboles y continúe la lucha contra el cambio climático.