¿Renting o leasing? Descubre las diferencias para elegir bien

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¿Renting o leasing? Descubre las diferencias para elegir bien

Conocer las diferencias entre renting y leasing te permite elegir la solución que te conviene a la hora de invertir en un coche. Si lo que buscas es tranquilidad, tanto a nivel particular como a nivel empresarial, con la mínima inversión, quizá el renting pueda ser una mejor solución.

Sin embargo, si lo que necesitas es adquirir un bien o disfrutar de los últimos avances tecnológicos, tal vez el leasing se adapte mejor a tus necesidades.

En todo caso, para poder elegir correctamente entre uno u otro, necesitas contar con la mayor información posible.

Por este motivo, en este artículo, vamos a centrarnos principalmente en las diferencias entre renting y leasing, incluyendo la fiscalidad.

¿Qué es el renting?

El renting es un contrato de arrendamiento por el que el arrendatario hace uso de un bien, y se beneficia de servicios vinculados, como el mantenimiento, a cambio de una cuota de renta fija, generalmente mensual.

La naturaleza de los bienes es diversa, pudiendo tratarse de vehículos, equipos informáticos u ofimáticos.

Esta relación comercial conlleva un esfuerzo económico bilateral por lo que se regula mediante un contrato que incluye el bien arrendado, el mantenimiento y la contratación de un seguro que debe cubrir los riesgos del bien arrendado.

Es importante que el contrato refleje qué tipo de gastos quedan cubiertos por el arrendador como por ejemplo, un mal uso del bien.

En lo que respecta a la duración, suele ser de unos 5 años.

En los contratos de renting puede incluirse la opción a compra transcurrido el tiempo estipulado en el documento legal con el acuerdo de las partes, aunque no suele ser la finalidad de este modelo.

¿Qué es el leasing?

El leasing es un arrendamiento financiero de un bien mueble, como un coche, o inmueble, como una casa, por el que el arrendador financia, a través de cuotas periódicas la utilización de ese bien.

Cuando el contrato finaliza, el arrendador puede tener 3 opciones:

  1. Comprar el bien dado por el valor residual acordado al inicio de la colaboración.
  2. Devolverlo y firmar un nuevo contrato.
  3. Prolongar el contrato. 

El objetivo más habitual de este tipo de contrato es la compra del bien, a diferencia del renting, que se centra más bien en el disfrute del bien en una concepción del tipo “todo incluido”.

Es necesario señalar que no todos los contratos con opción a compra son leasing, aunque sí que suele ser habitual como hemos comentado, que al final del contrato el leasing acabe en compra.

En lo que respecta a la duración del contrato, y siempre basándonos en los vehículos por ser más habituales, no puede ser inferior a 2 años ni superior a 5 años.

¿Qué es mejor leasing o renting? Ventajas y desventajas de cada uno

Para poder responder a qué es mejor leasing o renting, creemos conveniente exponer algunas de las ventajas y desventajas más relevantes de cada uno de ellos.

De esta manera, con base en tus necesidades, puedes ir determinando qué solución responde mejor en cada caso.

Ventajas del renting

Una de las grandes ventajas del renting, sobre todo para las empresas, es que no es necesario incurrir en gastos derivados de préstamos para poder contar con un vehículo o una flota de vehículos.

Además de este factor positivo, el renting ofrece otras muchas, entre las que destacamos:

  • Las cuotas suelen ser fácilmente asumibles.
  • Los gastos derivados del uso del vehículo pueden predecirse al no estar sometidos a precios fluctuantes de mantenimiento, como el cambio de neumáticos –siempre que estén incluidos–.
  • La tesorería del usuario queda protegida en caso de que no pueda hacer frente a la renovación del contrato.
  • Los bienes en renting no son embargables.

Desventajas del renting

Si nos centramos en las desventajas, que también es preciso que conozcas, puede ocurrir que se den variaciones entre los kilómetros y el plazo de utilización del vehículo respecto al contrato que se ha firmado.

Por este motivo, es esencial que realices un estudio de tus necesidades antes de optar por el renting, ya que, además, si rescindes el contrato antes de tiempo, vas a tener que asumir el pago de la indemnización acordada.

Ventajas del leasing

Si nos centramos en el leasing, su ventaja más importante es la financiación del 100 % del bien, además de contar con otras que compartimos contigo:

  • Los contratos suelen ser muy flexibles, siempre que haya acuerdo de las partes.
  • La tramitación de la adquisición del bien es más ágil que en el caso de un préstamo bancario.
  • La naturaleza del bien ofrece un valor añadido al arrendatario, ya que permite que este disfrute de bienes que cuentan con la última tecnología e ir sustituyéndolo por uno más moderno a medida que pasa el tiempo.

Desventajas del leasing

  • La gran desventaja puede ser el tipo de interés aplicado, porque generalmente es superior al que puede ofrecer un banco.
  • Tampoco incluye servicios adicionales como en el caso del renting.

Diferencias entre renting y leasing

Hasta ahora, hemos ido detallando algunas de las diferencias entre renting y leasing.  Existen otras que te enumeramos en los siguientes apartados.

Titularidad del bien

En lo que concierne al renting la titularidad, así como la propiedad del bien, corresponden a la compañía de renting.

En el caso del leasing la titularidad suele recaer en el cliente, mientras que la propiedad corresponde a la compañía de leasing.

Tipología

Puedes recurrir a 3 tipos de renting:

  • Del fabricante. Es el fabricante del bien el que lo alquila y se hace cargo de las reparaciones en sus instalaciones o en entidades colaboradoras.
  • Del propietario. El arrendador suele ser una empresa que dispone de un gran parque automovilístico para asumir la demanda.
  • Personalizado. Este tipo de renting lo asume una entidad financiera que adquiere el coche que el arrendatario elige y se lo ofrece en renting.

En cuanto al leasing, este puede ser de 2 clases:

  • Financiero. En este tipo de leasing intervienen 3 partes: el arrendador que es la entidad financiera, el arrendatario o usuario del bien, y por último, el proveedor que suministra el vehículo o bien al arrendatario. Se trata de un contrato de alquiler con opción a compra irrevocable.
  • Operativo. Aquí el arrendador y el operador son la misma parte por lo que puede asemejarse en algunos puntos a un renting. No obstante, el arrendatario puede rescindir el contrato cuando lo considere, avisando al proveedor dentro de los plazos previstos.

Servicios que incluyen

El renting ofrece, además del uso del bien que es objeto de la operación, su mantenimiento y su protección mediante un seguro.

En el caso del leasing, el servicio que incluye es el de la propia financiación del bien.

Operadores

En lo referente a los operadores, también encontramos una diferencia entre renting y leasing.

En el renting pueden ser empresas de diferente naturaleza, esto es, pertenecientes a un grupo industrial, financiero o independientes.

En cuanto al leasing los operadores son actores financieros como bancos, cajas de ahorro, cooperativas de crédito o establecimientos financieros de crédito. 

Fiscalidad

La principal diferencia entre leasing y renting fiscalmente hablando reside en 2 aspectos:

  1. Las cuotas.
  2. El tratamiento fiscal.

El renting, al tratarse de un alquiler solo suele reflejar el importe de la cuota más el IVA, sin detallar qué corresponde a cada servicio que se incluye como el mantenimiento o el seguro. Esto es así porque se concibe como un alquiler, como si se tratase de un inmueble, por ilustrar el concepto.

Sin embargo, en el leasing sí aparece explicitada la recuperación del coste del bien por el arrendador, y la carga financiera de la misma, además del gravamen indirecto correspondiente.

Fiscalmente, en el renting es preciso diferenciar si el contrato tiene opción a compra o no porque si el contrato finaliza en compra, las cuotas son deducibles como gastos.

En el leasing este aspecto se encuentra más definido al ser, generalmente, el objetivo la adquisición de un bien. Así las cosas, las cuotas son partidas fiscalmente deducibles.

En cualquier caso, nuestra recomendación es que consultes con un experto fiscal y contable la letra pequeña del contrato que puede complicar fiscalmente la declaración, dependiendo de cada caso.

Piensa que se deben considerar factores como si un bien es amortizable en el leasing o si existen dudas razonables de que el renting desemboque en compra.

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