Razones y tipos de procedimientos para impugnar testamentos

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Razones y tipos de procedimientos para impugnar testamentos

Impugnar un testamento no es una medida que se haga a diario pero sí es una opción que cuenta con un total beneplácito legal a la hora de cubrir ciertas situaciones.

Para ahondar en las razones y en los procedimientos a seguir para impugnar un testamento hemos preparado este artículo en el que iremos desgranando uno a uno todos los entresijos relacionados con este tema.

 Razones para impugnar un testamento

Lo primero que debes saber es que para tener derecho a impugnar un testamento, has de ser heredero legal pero no solo esto porque esta medida solo la podrás llevar adelante si se cumplen unos hechos en los cuales tus derechos se ven vulnerados.

Dicho de modo más formal, impugnar un testamento legitima a acometer acciones legales para corregir situaciones en las que los derechos del heredero no se respetan.

Visto esto, pasemos a las razones por las que el beneficiario de una herencia puede solicitar la impugnación del testamento.

  • Falta de capacidad para testar.
  • Violencia, coacción o fraude.
  • Defecto o incumplimiento de formalidades legales.

Falta de capacidad para testar.

Violencia, coacción o fraude.

Defecto o incumplimiento de formalidades legales.

 Falta de capacidad para testar

Si se demuestra que el testador no está en plenitud de sus facultades, el testamento puede ser considerado nulo.

En este sentido, la Ley contempla dos posibles supuestos:

  1. Que el testador sea menor de 14 años o menor de edad si el testamento es ológrafo.
  2. Que el testador no tenga temporal o puntualmente una capacidad mental apropiada.

Que el testador sea menor de 14 años o menor de edad si el testamento es ológrafo.

Que el testador no tenga temporal o puntualmente una capacidad mental apropiada.

Violencia, coacción o fraude

El testamento puede ser impugnado e incluso quedar anulado si se demuestra que ha sido otorgado bajo circunstancias de violencia, coacción, dolo o fraude.

En estos casos, se entiende que la voluntad del testador se ha visto forzada bajo supuestos de presión para realizar una acción testaria no deseada.

Defecto o incumplimiento de formalidades legales

Los principales defectos de forma llegan en cuanto a si los herederos legítimos han sido desheredados de manera injustificada o no se ha respetado su derecho a la legítima, pero también si el testamento no se ha redactado o formalizado correctamente perjudicando con ello a alguno o a todos los herederos.

En este último supuesto entran en juego requisitos como el número de testigos a presentar o los trámites notariales necesarios.

El tema de la obligación de mantener la legítima y el poder de desheredar legalmente se regula en algunas comunidades en base a normas forales. Es importante conocer si -en caso de ser posible- el testador se acogió al aforamiento a la hora de redactar sus últimas voluntades.

 Tipos de procedimientos para impugnar un testamento

Como ya hemos mencionado, impugnar un testamento es un procedimiento judicial permitido a los herederos legales, siempre que puedan acreditar la existencia de alguna de las razones que hemos detallado en el punto anterior.

Esto nos lleva a que el primer requisito para iniciar el procedimiento para impugnar un testamento sea contar con los servicios de un procurador y un abogado, preferentemente especializado en herencias y sucesiones.

En el caso de que la impugnación del testamento sea debida a la incapacidad legal del testador, será necesario que se acredite esta circunstancia mediante un informe pericial psicológico a efectos de evaluar la no capacidad de forma legal.

El siguiente paso es presentar la demanda ante el Juzgado de 1ª Instancia de la provincia donde el testador haya fallecido.

Tras la presentación, el Juzgado resolverá si admite o no a trámite la demanda. En caso afirmativo, la respuesta de los coherederos deberá darse en un plazo máximo de 20 días.

En el siguiente punto del proceso se celebra una audiencia previa al juicio que tendrá como objetivo llegar a un acuerdo donde el juez convoca a todos los implicados para tratar de negociar antes de acudir a instancias mayores.

Si el acuerdo no se produce, entonces se pasa a la celebración del juicio, en el que los herederos y los testigos propuestos argumentarán los hechos y presentarán los informes periciales y las pruebas que consideren necesarias para que el juez tome una decisión en base a ellas.

En un plazo de 20 días (esto es lo que establece la disposición legal pero puede ser superior) el juez deberá dictar sentencia y decir si la resolución judicial determina que el testamento es válido o si por el contrario no tiene validez. En este último supuesto, puede determinar una invalidez parcial o una total.

Que la sentencia judicial declare la invalidez total del testamento significa que se anulan todas las cláusulas establecidas en él, pasando a ser de aplicación las leyes de sucesión intestada.

Una de las preguntas que se hacen muchas personas es si merece la pena impugnar un testamento dado los costes en tiempo y dinero que conlleva.

Ni el coste ni la duración de un proceso de impugnación de testamento es algo que se pueda determinar de forma exacta pero, de forma estimada, se puede hablar de unos 1.200 euros por costes legales y más de un año de duración del proceso, siempre que no haya demasiados impedimentos y la complejidad del caso no sea grande.

En base a esto, lo razonable es que antes de dar inicio a una impugnación de testamento analices bien el tema y tengas muy claro que los motivos a alegar son suficientemente de peso como para justificar los costes.

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